No hay flores en la entrada,
nadie tocó mi puerta en la madrugada
y hoy no está aquí.
No hubo lluvia de globos de colores,
no hay un anillo en mi dedo
ni una promesa de amor eterno.
No hay una mirada de ternura en la que vea mi reflejo,
no hay una mano que sostenga la mía con orgullo,
no hay quien se sueñe en mis sueños.
No habrá vistas a la alborada,
no habrá anhelos en conjunto,
ni habrá flores en la entrada.
